En resumen
- Usa variantes solo cuando necesites controlar el stock de esa combinación concreta.
- Escribe cada regla de compatibilidad con un ejemplo válido y otro rechazado.
- Recalcula el precio en el servidor y guarda cada opción como dato separado en el pedido.
- Una URL por modelo y contenido en el HTML inicial evitan problemas de SEO en la ficha.
Un configurador de producto deja que el cliente monte lo que compra eligiendo medidas, materiales, acabados o accesorios, mientras la tienda calcula el precio y comprueba que esa combinación se puede fabricar. Lo que ve el cliente son unos selectores en la ficha. Detrás hay reglas que alguien tiene que escribir: qué opciones son compatibles, cómo se forma el precio y cómo llega cada elección al pedido y al taller. En esta guía repasamos esas decisiones en Shopify, PrestaShop y WooCommerce.
Qué resuelve un configurador de producto y cuándo hace falta
Imagina una tienda que vende mamparas de ducha a medida. El cliente indica ancho y alto, elige el perfil, el tipo de cristal y si quiere tratamiento antical. Con tres o cuatro medidas fijas bastarían las variantes de siempre. Cuando el ancho va de centímetro en centímetro y algunos cristales no se fabrican por encima de cierta altura, las variantes ya no dan para tanto.
Estas son las señales que suelen indicar que hace falta un configurador:
- Las combinaciones posibles se cuentan por miles, o no tienen fin porque hay medidas libres.
- Algunas opciones excluyen a otras y hoy lo controla una persona revisando cada pedido.
- El precio sale de una fórmula (superficie, metros lineales, recargos por acabado) y no de una lista cerrada.
- Producción necesita datos que el pedido estándar no guarda, como medidas exactas o un archivo del cliente.
- El equipo comercial prepara a mano por correo presupuestos que la web podría calcular.
Si te reconoces en una sola, quizá baste con ampliar lo que ya trae tu plataforma. Si te reconoces en varias, compensa diseñar el configurador como una pieza propia.
Variantes, opciones y personalización en cada plataforma
Antes de hablar de límites conviene separar tres cosas que se mezclan a menudo:
- Variantes (combinaciones en PrestaShop, variaciones en WooCommerce): cada combinación es un registro con su referencia, su precio y su stock.
- Opciones o propiedades: lo que el cliente elige o escribe viaja con la línea del pedido, sin crear un registro por combinación.
- Productos adicionales: accesorios o servicios que entran en el carrito como líneas propias.
Una variante tiene sentido cuando necesitas controlar el stock de esa combinación concreta. La talla de una camiseta encaja ahí. Un grabado con el nombre del cliente encaja mejor como opción.
Shopify
Según la documentación de Shopify, un producto admite hasta 2.048 variantes repartidas en un máximo de tres opciones, por ejemplo talla, color y material. Estos límites han cambiado en los últimos años, así que revisa los vigentes antes de decidir. Lo que no cabe en variantes se puede guardar como propiedades de la línea del carrito, que llegan al pedido, aunque por sí solas no modifican el precio. Para cobrar según lo elegido hay que añadir productos auxiliares o lógica en el carrito con Shopify Functions, y parte de esas posibilidades depende del plan contratado. Es el terreno de las funcionalidades a medida en Shopify.
PrestaShop
Las combinaciones se generan a partir de atributos, y cada una puede llevar su impacto en el precio y en el peso y su propio stock. El límite práctico lo marca el rendimiento: con miles de combinaciones en un mismo producto, la edición en el back office y la carga de la ficha se resienten. Para textos o archivos que aporta el cliente existen los campos de personalización, que se guardan con el pedido.
WooCommerce
La documentación de WooCommerce no fija un número máximo de variaciones por producto variable. Lo que sí cambia es el comportamiento de la ficha: por defecto, a partir de 30 variaciones los desplegables dejan de filtrar al vuelo las combinaciones disponibles, para no castigar la velocidad. Ese umbral se puede subir con un filtro, a cambio de más carga en cada visita.
Reglas de compatibilidad entre opciones
Conviene escribir las reglas antes de programar nada, porque de ellas depende todo lo demás. Los tipos que más aparecen son estos:
- Exclusión: el cristal laminado no se ofrece con el perfil más fino.
- Dependencia: si eliges puerta corredera, tienes que indicar el sentido de apertura.
- Rango: el ancho admitido depende del modelo y del material.
- Reinicio: al cambiar de modelo, las opciones que ya no aplican vuelven a su valor por defecto.
- Disponibilidad: un acabado sin stock se oculta o se muestra con otro plazo.
Cada regla se comprueba dos veces. En el navegador, para que el cliente vea al momento qué puede elegir, y en el servidor, al añadir al carrito. La comprobación del navegador se puede saltar con poco esfuerzo, de modo que si es la única, antes o después entrará un pedido imposible de fabricar.
Escribe cada regla como una frase que entienda alguien de producción, con un ejemplo de combinación válida y otro de combinación rechazada.
Piensa también en quién va a mantenerlas. Producción cambia materiales y medidas con más frecuencia de la que se rediseña una tienda, así que suele envejecer mejor una tabla de reglas que el equipo edita desde el panel (o que se importa desde el ERP) que unas reglas enterradas en el código.
Cómo calcular el precio de un producto configurado
El precio puede salir de una suma de suplementos, de una tabla por tramos de ancho y alto o de una fórmula con superficie, metros lineales y recargos. Antes de elegir el método, revisa con tu equipo cómo se calculan hoy los presupuestos manuales. El configurador tiene que dar el mismo resultado, redondeos incluidos.
Hay cuatro puntos que suelen dar guerra:
- Impuestos: decide si las tarifas internas se guardan con IVA o sin él y cómo se muestran a cada tipo de cliente.
- Descuentos: un cupón porcentual tiene que aplicarse sobre el precio calculado de la configuración, y no sobre el precio base del producto.
- Cálculo en el servidor: el carrito recalcula el importe con las reglas y descarta el precio que llegue del navegador.
- Tarifas por cliente: si también vendes a profesionales, el configurador debe leer la tarifa de cada uno. Lo tratamos en la guía sobre tienda online B2B con tarifas por cliente.
Del carrito al pedido y a producción
El pedido es el documento que leen almacén y taller, así que tiene que recoger cada elección del cliente en un formato que se pueda procesar sin interpretar textos libres. Como mínimo debería guardar:
- Cada opción como un dato separado, con su nombre y su valor.
- Un código de configuración que identifique la combinación exacta.
- Las medidas en una unidad fija.
- Los archivos del cliente con un enlace estable y el formato ya validado.
- Un resumen legible para el correo de confirmación y la factura.
Si la tienda está conectada con un ERP, decide cómo recibirá ese producto: como un artículo genérico con observaciones, como una lista de componentes o como una orden de fabricación. Cada camino cambia el trabajo de la integración ERP y ecommerce, y es mejor acordarlo con quien mantiene el ERP antes de diseñar el configurador.
Con el stock pasa algo parecido. Si cada configuración consume perfiles o herrajes con existencias propias, alguien tiene que descontarlos: la tienda, el ERP o nadie, cuando todo se fabrica bajo pedido. El problema aparece cuando cada sistema da por hecho que lo hace el otro.
Revisa además con tu asesor cómo se aplica el derecho de desistimiento a productos fabricados según las indicaciones del cliente, y deja la condición clara en la ficha y en el proceso de compra.
Rendimiento y SEO de la ficha con configurador
El configurador vive en la ficha de producto, que suele ser la página que más vende y la que Google indexa. Ahí se juntan dos riesgos.
Peso de la página
Un configurador que carga al abrir todas las reglas, las imágenes de cada acabado y una vista en 3D hace la ficha mucho más pesada, sobre todo en móvil. Carga primero lo que se ve, deja las imágenes de cada opción para cuando el cliente despliega ese paso y mide con datos de usuarios reales además de las pruebas de laboratorio. Lo desarrollamos en la guía sobre la velocidad de una tienda online.
Contenido que Google puede leer
Si toda la ficha depende de JavaScript para mostrarse, los buscadores pueden tardar más en ver su contenido. El nombre, la descripción, el precio de partida y los datos estructurados del producto deberían estar ya en el HTML que envía el servidor. Evita también crear una URL indexable por cada combinación: con medidas libres saldrían miles de páginas casi iguales. Lo habitual es una URL por modelo, con los parámetros de configuración fuera del índice o con la etiqueta canonical apuntando a la ficha principal.
Qué preparar antes de pedir presupuesto para un configurador de producto
- Lista de modelos, opciones y valores posibles, con unidades y rangos.
- Reglas de compatibilidad escritas como frases, cada una con un ejemplo válido y otro rechazado.
- La fórmula o tabla de precios actual, junto con varios presupuestos ya calculados para comprobar el resultado.
- Los datos que necesita producción en cada pedido y el formato en que los quiere.
- Cómo debe recibir el ERP el producto configurado, si lo hay.
- Las imágenes de que dispones por acabado, o si la vista previa será solo un resumen de texto.
- Quién actualizará reglas y precios cuando cambien.
Con ese material podemos valorar si basta con extender lo que trae tu plataforma o si conviene un configurador de producto a medida, y en qué orden construirlo para tener antes en marcha los modelos que más se venden.



